Preguntó por un cumple para 30 chicos y quedó sin respuesta. Ya hizo uno en 2024: ticket alto, vuelve si le dan fecha.
Tenés cientos de conversaciones así dormidas en tu WhatsApp. ReContacto las lee todas, te dice a quién escribirle hoy y te deja el mensaje escrito. Vos apretás un botón y lo mandás desde tu número.
Ese último mensaje lo escribió ReContacto. Lo mandó ella, desde su número.
Esto es lo que recibís
Cada persona llega con el motivo en dos líneas, el mensaje ya escrito y un botón. Veinte segundos por persona.
Preguntó por un cumple para 30 chicos y quedó sin respuesta. Ya hizo uno en 2024: ticket alto, vuelve si le dan fecha.
Jugaba todas las semanas durante 5 meses y cortó en abril. Sin quejas: se enfrió sola. Recurrente típica de reactivar.
Se quejó del estado de la cancha 3 en marzo y no volvió. Venía 2 veces por mes. Merece una disculpa con oferta concreta.
La pregunta que todos hacen
No. Y no es que tuvimos suerte: está diseñado así a propósito.
Todos los mensajes salen de tu número, desde tu WhatsApp de siempre, escritos y enviados por vos. Para WhatsApp sos vos hablando con un cliente, porque sos vos hablando con un cliente. Cero envío automático significa cero riesgo de que te bloqueen la cuenta.
Tu historial, visto de arriba
La mayoría ya compró o ya se fue. Pero hay un puñado que quedó a mitad de una conversación, esperando. Esos son los que ReContacto te marca.
Un martes cualquiera alguien te escribe y pregunta el precio. Contestás bien, en el momento, con toda la información. La persona dice “buenísimo, lo hablo y te confirmo”.
Ese mismo día entran cuarenta mensajes más. El chat se hunde. A los tres días nadie se acuerda de que existió.
No lo hiciste mal. Es que releer quinientas conversaciones para ver cuáles quedaron abiertas son dos semanas de trabajo, y esas dos semanas no las tenés.
Cada una de esas conversaciones te costó plata conseguirla. Publicidad, tiempo, boca en boca. Y sigue ahí, sin cerrar.
Sin instalar nada en tu teléfono y sin cambiar cómo trabajás.
Escaneás un código QR, igual que cuando abrís WhatsApp en la computadora. Listo. No cambia nada en tu teléfono, no se instala ninguna aplicación y seguís usando tu WhatsApp como siempre.
Recorre conversación por conversación: qué te preguntaron, qué quedó sin responder, quién estaba a un paso de comprar y quién solo miraba. Después las ordena por temperatura, con un puntaje del 0 al 100.
Cada persona llega con un resumen de dos líneas y el mensaje de recontacto ya escrito. Lo leés, lo cambiás si querés, tocás el botón y se te abre tu WhatsApp con el texto cargado. Mandás vos.
Veinte segundos por persona. Podés hacer treinta mientras tomás un café.
Ejemplo sobre una base de 500 conversaciones, que es lo que tiene un negocio que viene vendiendo por WhatsApp hace un año.
Los números son un ejemplo para que puedas hacer la cuenta, no el resultado de un cliente. Cuánto encontramos en tu caso depende de tu historial y de tu ticket, y lo vas a saber exactamente cuando veas tu lista.
Ninguna de esas ventas necesita un peso de publicidad. Ya están adentro del teléfono.
Cuando pagás publicidad, le hablás a alguien que no sabe quién sos, no sabe si sos serio y todavía no decidió gastar. Tenés que convencerlo desde cero.
Un cliente dormido ya hizo todo ese camino. Te encontró, te escribió, le gustó el precio o al menos no salió corriendo, y muchas veces ya te compró. Lo único que faltó fue que alguien le escribiera de nuevo en el momento justo.
No estamos en contra de la publicidad. Solo decimos que antes de gastar en gente nueva conviene mirar quién quedó a mitad de camino.
Se paga una vez. Lo que recibís es tuyo aunque nunca más vuelvas.
Se paga en pesos, por transferencia o Mercado Pago, al cambio del día.
No “te devolvemos el dinero en 30 días hábiles”. No pagás. Si de todas tus conversaciones no salen por lo menos quince personas con una venta abierta esperando, la auditoría no te cuesta nada y te decimos por qué. Preferimos decírtelo antes que cobrarte por una lista corta.
48 horas desde que conectás.
La auditoría te deja al día con todo tu historial. Pero mañana entran clientes nuevos y algunos van a quedar a mitad de camino igual que los de antes. El plan mensual sigue leyendo solo y te agrega los nuevos a la lista. Es opcional y se cancela cuando quieras.
Antes de que preguntes
Sí. Son tus conversaciones, en tu WhatsApp, con clientes que te escribieron a vos. ReContacto no compra bases de datos, no saca números de ningún lado y no le escribe a nadie que no haya hablado con vos antes. Lo único que hace es leer lo que ya tenés y ordenarlo. Y cuando contactás a alguien, lo hacés vos, desde tu número, como cualquier otro día.
Tus mensajes se guardan en una base encriptada y separada de la de cualquier otro cliente. Nadie de otro negocio puede verlos, y no está librado a que el sistema “se acuerde” de filtrar: la separación la impone la base de datos misma. De nuestro lado, el acceso es de soporte técnico, para que la herramienta funcione. No leemos tus chats por curiosidad, no los vendemos, no los compartimos y no los usamos para entrenar nada. Si un día te vas, los borramos y te lo confirmamos por escrito.
Nunca. No hay ningún mensaje que salga solo. ReContacto te propone el texto, vos lo leés, lo cambiás si no te gusta y recién ahí lo mandás. Si no tocás el botón, no pasa nada. Podés tener la lista una semana sin escribirle a nadie.
Sí. Lo único que hacés vos es escanear un código QR con la cámara del teléfono, igual que cuando abrís WhatsApp en la computadora. Del resto nos ocupamos nosotros: dejamos la lista armada y configurada. Después entrás desde el celular, ves quién está primero, leés dos líneas y apretás un botón verde. No hay nada que aprender ni que configurar.
Cuarenta y ocho horas desde que conectás el WhatsApp. Ese tiempo es el que lleva leer y analizar todo tu historial, que suelen ser varios cientos de conversaciones. Cuando está listo te avisamos y entrás a ver la lista.
Sí. Lo estamos usando en canchas, centros de estética, gastronomía, eventos e inmobiliarias. El sistema no viene con un manual de rubros: aprende de tus propias conversaciones. Lee una muestra de tus chats y solo saca qué vendés, a qué precio, cómo hablás con tus clientes y qué preguntan siempre. Si vendés por WhatsApp y tenés historial, funciona.
No. Arrancás con la auditoría, que es un pago único, y ahí termina tu compromiso. Si después querés que el sistema siga leyendo los chats nuevos todas las semanas para que la lista no se enfríe, tenés un plan mensual que se cancela cuando quieras, sin llamadas ni formularios. Muchos hacen la auditoría, trabajan la lista dos semanas y recién ahí deciden.
Conectás, leemos todo, en 48 horas tenés a quién escribirle y qué decirle. Si no encontramos quince oportunidades, no pagás.
Escribinos por WhatsApp si querés preguntar algo antes.